Las lluvias previstas para los próximos días podrían anular los trabajos efectuados hasta ahora e inundar de nuevo la cueva, advierten autoridades

Agencias
Tailandia.- Los equipos de rescate que están supervisando la extracción de los niños atrapados en una cueva en Tailandia están pendientes de las previsiones meteorológicas para continuar con el plan de rescate de los menores. La época del monzón en Tailandia se caracteriza por fuertes precipitaciones que pueden ocasionar una crecida en el nivel de las aguas subterráneas.
Se estudia con miedo el temporal que se aproxima al país y que, según los expertos, podría azotar la región a partir de este viernes hasta el próximo día 12. Las lluvias previstas para los próximos días podrían anular los trabajos efectuados hasta ahora e inundar de nuevo la cueva.
“Luchábamos contra el tiempo cuando los encontramos. Ahora, luchamos contra el agua (…) No podemos arriesgarnos a nuevas inundaciones”, declaró Narongsak Osotthanakorn, comandante de las operaciones de rescate en la provincia de Chiang Rai, donde se encuentra la cueva.
Las continuas operaciones de drenaje que están realizando, junto al buen tiempo, han permitido reducir un 40% el nivel de las inundaciones desde que accedieron por primera vez a la cueva. “Hace una semana en la entrada de la caverna el agua llegaba a la altura del pecho, hoy el nivel está por debajo de las rodillas”, indicó un miembro del equipo de cooperación internacional nipón.
“Esperemos que las aguas bajen para no comprometer la vida de los niños durante su extracción”, apuntó el israelí Rafael Arush, del equipo de buceadores voluntarios. Desde que se comenzó el plan de rescate, unas 20 bombonas de extracción funcionan sin descanso y extraen de la cueva miles de litros a la hora, lo que se traduce en la disminución aproximada del nivel del agua en el interior en un centímetro a la hora.
Buceo para rescatar a los atrapados Dadas las condiciones actuales, el plan de rescate que más fuerza tiene es que los atrapados buceen durante unos centenares de metros, pasando por estrechos pasadizos con nula visibilidad, acompañados de dos buzos y atados a una cuerda que serviría de guía.
“Las autoridades y los equipos de rescate evalúan cada posible peligro antes de tomar una decisión”, indicó a los medios Matt Fitgerald, de las Fuerzas de Seguridad Australianas, que asesoran en las labores.
Otra opción, que apoyan parte de los buceadores internacionales, es un rescate por etapas. Los equipos de rescate han establecido un campamento temporal con provisiones y bombonas de aire comprimido en una gruta situada a 1,5 kilómetros de la cueva.
La idea es trasladar, en una primera parte, a los atrapados hasta allí y desde el campamento provisional salir al exterior.
Mientras se completan las operaciones de rescate, el grupo cuenta complementos vitamínicos para recuperar cuanto antes las fuerzas. Además, están recibiendo clases intensivas de buceo y natación para poder ser rescatados.

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