Decía el filósofo de Güemes, que cuando el gallo canta en la madrugada, pue que llueva mucho, que llueva poco o que no llueva nada, y cuánta razón tenía en su retórica, que hasta el día de hoy sigue aplicándose en la vida diaria.

A poco más de un mes de que el Doctor Xicoténcatl González Uresti tomara protesta de la alcaldía capitalina, se ha dado cuenta que el paciente no nadamas ocupaba un mejoralito.

Y es que ante los retos que presenta la ciudad, en sus más sensibles necesidades el edil se ha percatado que no todo se resuelve bailando y cabalgando por la ciudad.

La promesa de campaña de retirar los parquímetros, ha terminado por ser un tema confuso pues aunque se encuentra en el Plan de Desarrollo Municipal que la calle Hidalgo sea peatonal aún no cuenta con el apoyo de los comerciantes del sector.

La famosa foto replicada en medios digitales e impresos donde el doctor le daba una patadita a un parquímetro, daba a entender que la remoción venia en serio y que los poco más de seiscientos artefactos serian quitados en su totalidad.

La situación ahora es que alguien de su equipo ya le habrá hecho ver que tal deseo no esta tan facilito como decir a ver Juan ve y quítame esos parquímetros porque a la raza no le gusta, y se dieron cuenta que si por los suyos llegaran a quitar un palito de esos, el demandon se viene a cuestas y las multitas por tal hecho vienen y en millones de pesos.

Ahora, el discurso es diferente y ya no le hicieron el feo a tales dispositivos de recaudación, porque si bien el moche que les dan los dueños de los parquímetros a la ciudad es por mes, nuestro vaquerazo de oro nadamas quería quitar los de la calle Hidalgo, porque aparte de que se veían muy feos ahí, no fomentaban el comercio, en la zona.

Luego de las declaraciones en contra de los estacionometros y de sus representantes, y tras consultarlo con la almohada, de nueva cuenta el discurso a cambiado y ahora si lo queremos pero si los trabajamos nosotros.

Por ahí dicen que la culpa no es del indio si no de quien lo hizo compadre y el contratito de tales artefactos lo hizo nuestro ex alcalde Arturo Diez, por ahí de mayo del dos mil nueve, quien antes de venderse a la sierra, regalo a la empresa Victoria Meters, quince años de bonanza en el cobro de estacionamientos en aras de la regularización del uso público de la zona comercial de la capital.

Pues bien a poco más de nueve años, tales artefactos ya han sido sancionados en varias ocasiones por el SAT, pues los muy pasados de lanza se agarraban cobrando y sancionando sin respetar sus propios lineamientos.

El tema de fondo al final del día, no es si quitarlos o trabajarlos nosotros, o si nos debemos de meter en broncas legales y multas millonarias, es más bien la falta de

pericia de quienes nos deben de administrar y la falta de un proyecto que sustente lo que queremos hacia el futuro.

Mientras seguimos peleándonos por los estacionometros, los días pasan y aunque le quitemos la canción a los camiones de basura, en las colonias de la periferia ni si quiera paso el camión, y sin canción pues menos nos enteramos si paso o no.

Seguimos bailando zumba, cabalgando nuestro caballo y afortunadamente ya no vamos a dejar el carter cada que pasamos por las vías del tren, pero el alumbrado público sigue faltando en el libramiento, ahora imagínese mi muy amable y apreciado lector que va de noche a tirar su basura en el libramiento, pues ni camión, ni alumbrado, y con parquímetros, bueno no, o más o menos, ya ni se.

Los retos siguen siendo muchos y si a esto le sumamos la falta de políticas públicas y proyectos sociales que coadyuven con el devenir de la ciudadanía y de sus sectores más desprotegidos, seguro nos va a pasar como dijo la canción del buki, a donde vamos a parar…

Buscando el aguinaldo…

En unos cuantos días llegara diciembre y sus posadas como decían los Cadetes de Linares y en la máxima casa de estudios ya están cerrando las cuentas, cuadrando los gastos y la contabilidad anual.

Sin embargo desde las trincheras del sur del estado algunos tundeteclas mercenarios de la información parecieran nos saber esto y están apuntando sus líneas hacia algunas autoridades universitarias.

Lo anterior imagino para juntar el chivo para los regalos, los tamales de diciembre y no andar pasando hambres, esto a costa del erario universitario y de algunas publicaciones en redes sociales, tratando de desacreditar a algunos y acreditar a otros, contrapunteándolos con otros.

En el presente mercado de la información, hay que reconocer que la información tanto como la desinformación se encuentra a merced de quien pueda pagarlo y por unos cuantos pesos se puede informar o extorsionar.

Con el tiempo veremos si lo que dicen estos colegas de la información es cierto o falso, lo que si nos queda claro es que hasta el más chimuelo masca fierro, y que una cosa es el chayote y otra los convenios de publicidad.

O usted que opina¡?

@jackomil

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