Famosos seguidos por millones en Instagram, pero ellos no siguen a nadie

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AGENCIAS.- Solo hace una semana que los duques de Sussex, Harry y Meghan, ahora mismo los personajes más candentes de la actualidad social internacional tras su salida de la vida oficial de la Casa Real británica empezaban a seguir a alguien a través de su cuenta oficial de Instagram (un perfil que propaga buenas noticias y actos altruistas en todo el mundo). Antes, seguían a cero personas. Rompían así una costumbre curiosa de algunos elegidos: la de tener millones de seguidores y no seguir absolutamente a nadie.

Desde luego, no es lo más recomendable para alguien que quiera llamarse influencer. De hecho, atenta contra las normas básicas del protocolo de redes sociales: el apoyo y la interactuación con otras personas son una de las tácticas más útiles, orgánicas y efectivas que uno debe seguir para ser alguien en Instagram. Pero aquí no estamos hablando de influencers, sino de superestrellas en toda regla. Pueden parecer endiosados, ególatras o carentes de interés en lo que hace el resto del mundo, pero es que, sencillamente, no lo necesitan.

A veces, el follow (o la falta del mismo) se convierte en una herramienta de promoción. Mucho se habló de aquel día de junio en que Rosalía dejó de seguir a todo el mundo en Twitter para seguir a una sola persona: el rapero Bad Bunny. Era una estrategia promocional para la canción que empezó a sonar poco después, Yo x ti, tu x mi. Y a menudo es también carne para la prensa rosa: en el siglo XXI, la verdadera ruptura significativa e irresoluble se da cuando una pareja, ya sea sentimental o de amigos, deja de seguirse en las redes.

El grueso de esta lista está conformado por estrellas del pop o del cine y un par de líderes espirituales que no siguen absolutamente a nadie, con una excepción: un personaje que sigue a otra cuenta… pero con graciosos matices. Nótese que los seguidores y seguidos son datos recogidos en enero de 2020, por lo que las cifras pueden haber cambiado si el lector llega a esta noticia en una fecha posterior.

– Adele
Seguidores: más de 32 millones.
Sigue a: cero personas.

Adele (Londres, 1988), una de las cantantes más exitosas del siglo XXI, se ha consolidado musicalmente gracias a un tipo de balada desgarradora sobre el desamor y la soledad que va muy ad hoc con ese cero que se puede ver en la sección de «siguiendo» en su perfil de Instagram. La cantante usa Instagram de modo muy natural: lo mismo para recomendar un libro, para declararse fan de las Spice Girls con una foto suya de niña o para compartir sus propios memes.

– Dalai Lama
Seguidores: más de un millón.
Sigue a: cero personas.

Y aquí entramos en una dimensión totalmente diferente: la de la cuenta de Instagram de un líder espiritual. El Dalai Lama número 14, Tenzin Gyatso (Taktser, 1935), usa su cuenta, sobre todo, para visibilizar sus actos públicos y sus reuniones con grandes personalidades. No es raro que un líder espiritual no siga a nadie: tampoco lo hace el papa Francisco en Instagram (en breve llegaremos a él). Para poner una nota de humor: el Twitter de Dios, una cuenta obviamente hecha desde el humor pero que cuenta con seis millones de seguidores, solo sigue a un ser humano: Justin Bieber.

– Eminem
Seguidores: más de 26 millones.
Sigue a: cero personas.

Muy deslenguado en sus canciones, pero su Instagram no es precisamente divertido: el rapero Eminem, de nombre real Marshall Mathers (Misuri, 1972) usa su cuenta mayormente para promocionarse, anunciar discos y conciertos y, de vez en cuando, ensalzar a algún compañero rapero que le gusta escuchar. No sigue a nadie. Y eso le pega mucho.

– Oprah Winfrey
Seguidores: más de 17 millones.
Sigue a: una persona (pero ojo, tiene trampa).

La presentadora y empresaria estadounidense no entra en el apartado de líderes espirituales, pero casi. Winfrey (Misisipi, 1954), una de las mujeres más ricas y poderosas del mundo y durante muchos años la única multimillonaria de raza negra, presume de haber construido un imperio mediático sin ayuda de nadie. Y así, sin nadie más, lo mantiene hoy en Instagram, donde solo empezó a seguir a alguien el pasado septiembre de 2019… pero con trampa, porque es el recién inaugurado perfil oficial de su club de lectura. O sea, Oprah solo se sigue… a sí misma.

– Papa Francisco
Seguidores: más de seis millones.
Sigue a: cero personas.

Otro líder espiritual que no sigue absolutamente a nadie. El papa Francisco (Jorge Mario Bergolio, Buenos Aires, 1936) utiliza su cuenta de Instagram para poner vídeos de sus homilías e imágenes de sus actos públicos y lo hace siempre en cinco idiomas. Una curiosidad: en Twitter, como no hay espacio para publicar un mismo mensaje varias veces en varios idiomas, el Papa tiene nueve cuentas diferentes en nueve idiomas diferentes, todas ellas oficiales. ¿A quién sigue? Por supuesto, a sí mismo en los ocho idiomas restantes.

– Taylor Swift
Seguidores: más de 125 millones.
Sigue a: cero personas.

Es especialmente curioso que Taylor Swift (Reading, Pensilvania, 1989) no siga a nadie, pues una de las bases de su éxito es la continua reivindicación del grupo de chicas, de la amistad por encima de todo, del squad, como se llama en inglés a su pandilla. Entre esas chicas hay, además, muchas otras celebridades: Lorde, Selena Gomez, Karlie Kloss, Gigi Hadid… y sí, todas ellas sí le siguen.

– Beyoncé
Seguidores: más de 137 millones.
Sigue a: cero personas.

Beyoncé Knowles (Houston, 1981), una de esas pocas estrellas absolutas que da el mundo del espectáculo, no necesita seguir a nadie en Instagram para batir récords. Sus cuidadas publicaciones (todo su perfil tiene un calculado sentido estético que no tiene, por ejemplo, la locura de Instagram de Madonna) siempre tienen un número de ‘me gustas’ que se cuentan por millones. Y en 2017, una imagen suya (la que se puede ver sobre este texto) batió todos los récords y se convirtió en la imagen con más me gusta del año en la plataforma.

– Michael Jackson
Seguidores: más de tres millones.
Sigue a: cero personas.

Muchas figuras de esta lista tienen un perfil de Instagram que les lleva un ayudante o supervisor, pero es obvio en el caso de Michael Jackson (Indiana, 1958-Los Ángeles, 2009) porque lleva muerto más de diez años. El equipo que maneja sus redes sociales ha decidido no seguir a nadie (tampoco en Twitter), pero no será por falta de candidatos: Jackson tiene una familia muy mediática y activa en redes sociales. Los responsables de su perfil podrían seguir a sus hijos (como Paris, que casi lo iguala en followers) o a sus hermanos (como Janet Jackson, que con cuatro millones lo supera en Instagram).

– Romeo Santos
Seguidores: más de 17 millones.
Sigue a: cero personas.

Si hemos empezado hablando de los duques de Sussex, que ahora mismo solo siguen una cuenta, sigamos con la realeza: Romeo Santos (Nueva York, 1981) es considerado el rey de la bachata. ¿Y para qué necesita seguir a nadie un rey? Es la única gran superestrella latina que no sigue a nadie, aunque casi, casi podríamos también contar a Bad Bunny, que sigue en Instagram a… ¡dos personas! (Y no, ninguna de ellas es Rosalía).

– Betty White
Seguidores: más de un millón.
Sigue a: cero personas.

Hablando de cuentas que llevan asesores: es casi seguro pensar que la de grandísima Betty White (Illinois, 1922), que a sus 97 años es la cómica en activo más veterana de la industria y que es conocida en todo el mundo por su papel de Rose en Las chicas de oro pero toda una figura popular en Estados Unidos, se la lleva alguien también. Y ese alguien ha decidido que Betty se basta sola. Hubiera estado bien que mostrase el sentido del humor que sabemos que tiene y siguiese únicamente a instagramers nonagenarios. Por ejemplo, a la madre de Sylvester Stallone, Jackie, que con 98 años tiene uno de los perfiles más activos de la plataforma. ¡Larga vida a todas ellas!

– Enrique Iglesias
Seguidores: más de 14 millones.
Sigue a: cero personas.

Queríamos un caso español, y para encontrar una figura patria que acumule millones de seguidores tenemos que irnos o bien a futbolistas (que siempre muestran mucha camaradería al seguir a otros futbolistas) o bien a esos pocos artistas elegidos que saltan las fronteras y se hacen globales. Descartada Rosalía (sigue a más de mil personas), nos queda Enrique Iglesias (Madrid, 1975). Dicho y hecho: el cantante no sigue a nadie en Instagram. ¡Ni a sus hermanos! Si lo pensamos, va muy en consonancia con su ética de trabajo: siempre ha querido valerse por sí mismo sin tirar de influencias paternas y, una vez que lo ha conseguido, prefiere mantenerlo.

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