"DESIGUALDAD Y PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LA UAT"

Opinión Económica
Por Jorge Alfredo Lera Mejía

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Dr. Jorge A. Lera Mejía

Hablar en dos sentidos hoy día, tanto de desigualdad educativa y del género en dichas desigualdades, es un tema que ha tomado gran relevancia tanto en México y en el mundo. Por ello, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) se ha decidido investigar y aplicar dichos conceptos tanto en sus asignaturas, como en el trato de sus alumnas y sus trabajadoras.

Es por ello, que desde hace varios años, en la UAT existe un departamento especializado que atiende dichos trabajos. El mismo está a cargo de la Dra. Josefina Guzmán Acuña.

Para hablar de este tema interesante, primero citaremos aquí el concepto de desigualdad educativa, que se considera como 'la distribución desigual de los recursos académicos, que incluye pero no se limita a; financiamiento escolar, maestros calificados y con experiencia, libros y tecnologías para comunidades socialmente excluidas'.

Esta desigualdad impacta directamente de la forma siguiente: Las personas que tienen acceso a una educación con una mejor calidad dejan en desventaja a quienes no cuentan con estos privilegios, pues las personas con una educación de calidad les permiten adquirir nuevos conocimientos que los ayudan a ubicarse en un ambiente laboral estable y les permite ampliar su cultura.

Una de las diásporas que más se ven afectadas por las desigualdades educativas, son precisamente el grupo de las mujeres. A esto se le señala como parte de las 'perspectivas de género'.

Cuando se habla de perspectiva de género, se hace alusión a una herramienta conceptual que busca mostrar que las diferencias entre mujeres y hombres se dan no sólo por su determinación biológica, sino también por las diferencias culturales asignadas a los seres humanos.

Para la ONU, la perspectiva de género es una estrategia destinada a hacer que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, así como de los hombres, sean un elemento integrante de la elaboración, la aplicación, la supervisión y la evaluación de las políticas y los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, a fin de que las mujeres cuenten con mayor inclusión.

Un ejemplo típico de esta inclusión, se da al hablar de los roles sociales de ambos sexos; donde, se trata de analizar la forma en la que la sociedad entiende que deben comportarse los sexos. Por ejemplo, se asocia el hecho de que la mujer deba ocuparse de la familia mientras el hombre trabaja y esto se traduce en desigualdades sociales.

Ante estos conceptos importantes, tenemos que la UAT se ha preocupado en ahondar estas materias con lo que ayer se presentó un importante evento entre nuestra universidad y la Universidad Autónoma de Yucatán.

[...] La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) impartió el taller Incorporación de la Perspectiva de Género a los Programas de Estudios, como parte del trabajo permanente que realiza en materia de inclusión educativa.

Los temas fueron presentados por la Dra. Josefina Guzmán Acuña, responsable del programa Igualdades UAT, dependiente de la Dirección de Participación Estudiantil de la Secretaría de Gestión Escolar; así como por la Dra. Leticia Janet Paredes Guerrero, responsable de Igualdad de Género de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Al explicar las generalidades del taller, la Dra. Josefina Guzmán Acuña advirtió que para hablar de género es necesario abordar los conceptos de discriminación, desigualdad y diversidad.

Dijo que esto es importante porque se ha normalizado la desigualdad, y la discriminación contra las mujeres está en todos lados, incluso en la publicidad.

“Los medios nos están siempre bombardeando y diciendo que el trabajo doméstico pertenece única y exclusivamente a las mujeres; así se van reforzando estas ideas, se van idealizando, y las vamos viendo como formas de uso común. De ahí la importancia de seguir trabajando por la igualdad”, señaló.

Por su parte, la Dra. Leticia Janet Paredes Guerrero comentó que, además de la revisión de programas educativos que se está proponiendo, tendrán que adoptarse otros lineamientos para cristalizar la educación en igualdad de género en las instituciones de educación superior.
Es importante visibilizar las brechas de género.

A veces no es fácil poner este indicador en un programa educativo, pero sí en un plan de estudios. Sobre todo, cuando se analiza la apertura de un nuevo plan y vamos viendo cómo impacta; vamos sabiendo, con cifras, cómo están las brechas.

“Tan simple como ver la lista y contar a hombres y mujeres para comenzar; ver si mi clase no es masculinizada o feminizada”.

Subrayó que lo primero es visibilizar y hacer un análisis de los programas educativos. Para ello, dijo, es necesario cuestionarse si estos establecen escenarios y acciones para que la educación se de en igualdad.

“Debemos tener claridad del tipo de desigualdad a la que están impactando o dejando de impactar. Por ejemplo, el leguaje incluyente nos ayuda a frenar la reproducción del sexismo y del androcentrismo”, afirmó.

Insistió en que las acciones afirmativas y las buenas prácticas de género ayudan a modificar o cambiar roles y estereotipos, en tanto la igualdad sustantiva (es decir el acceso al mismo trato, oportunidades, derechos y libertades) sirve para eliminar “esa ausencia de una igualdad real. Por ejemplo, el ejercicio de los derechos humanos, que, a su vez, nos permiten evitar la discriminación”.

Finalmente, subrayó que en la educación la brecha de género es muy cerrada, pero en el salario es muy grande, por lo que “debe venir un análisis a profundidad, saber si existen estos mecanismos con sus acciones en nuestros programas educativos. Y si no hacemos nada, estamos permitiendo que se perpetúen los sesgos”, concluyó.
Fuente: Boletín de Prensa de la UAT. 13/07/2021.

 

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