Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.
La influenza ha impactado significativamente a Tamaulipas durante la temporada invernal de 2025-2026, con un aumento rápido de casos desde agosto de 2025, impulsado por el virus A(H3N2).
Este subtipo estacional circula globalmente y genera epidemias anuales en el hemisferio norte, exacerbadas por la movilidad hacia Estados Unidos y frentes fríos.
En Tamaulipas, la Secretaría de Salud mantiene vigilancia epidemiológica estricta, reportando positividad superior al 20% en la semana 47 de 2025.
Aunque no se detallan cifras exactas locales recientes, el estado histórico indica más de 7 mil casos en el invierno 2022-2023, con énfasis en grupos vulnerables como niños, adultos mayores, embarazadas y personas con comorbilidades.
Esto ha incrementado hospitalizaciones y la presión en unidades médicas, similar a los 7,400 casos graves en EE.UU. hasta noviembre 2025.
El riesgo en México es bajo a moderado, pero la proximidad invernal eleva la probabilidad de brotes en Tamaulipas.
Durante 2025, se registraron incrementos estacionales, con campañas de monitoreo para detección oportuna, priorizando vacunación contra influenza, neumococo y COVID-19.
En contextos pasados, como la pandemia H1N1, Tamaulipas vio miles de casos confirmados anualmente.
La prevención clave es la vacunación en la campaña nacional (octubre 2025-abril 2026).
Otras recomendaciones incluyen evitar cambios bruscos de temperatura, cubrir nariz y boca al toser o estornudar, lavado frecuente de manos, uso de cubrebocas en aglomeraciones y mantenerse hidratado.
Para grupos de riesgo con hipertensión u otras crónicas, vacunar en centros de salud es esencial.
Cabe mencionar que la influenza afecta la salud colectiva en Tamaulipas al saturar servicios médicos, pero medidas preventivas reducen complicaciones graves.
La población debe priorizar vacunación y hábitos higiénicos para mitigar brotes y no volver a vivir una situación alarmante como se vivió en años pasados.
PARTICIPACIÓN DE LA UAT
La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) ha desempeñado un rol activo en la prevención y control de epidemias y virus, incluyendo la pandemia de COVID-19 y la Influenza, mediante investigación, adaptación educativa y colaboración con autoridades sanitarias.
La UAT coordinó proyectos para estudiar el impacto del COVID-19, como el análisis de efectos en empresas locales y factores de riesgo en enfermedades crónicas asociadas al virus.
Estudiantes de posgrado en ingeniería y ciencias enfrentaron retos en laboratorios durante la pandemia, pero desarrollaron soluciones autodidactas y digitales para avanzar en investigaciones epidemiológicas.
Durante la crisis, la UAT potenció la educación virtual, identificando factores como el acceso tecnológico que facilitaron la continuidad académica en campus como Ciudad Victoria.
Docentes mostraron desempeño adaptativo post-pandemia, fortaleciendo habilidades para emergencias futuras.
La institución generó conocimiento sobre el impacto en mujeres académicas y habilidades socioemocionales de estudiantes, proponiendo estrategias para mitigar brotes similares.
Aunque centrada en COVID-19, esta experiencia posiciona a la UAT para apoyar vigilancia de virus estacionales como la influenza en Tamaulipas, alineándose con campañas estatales y siendo de gran utilidad para los estudiantes y la población en general.










