El Director de Reinserción Social, Pedro León Aranda Gutiérrez, hizo un llamado a la iniciativa privada para que abra sus puertas laborales a personas que estuvieron privadas de su libertad y que, durante su estancia en los Centros de Ejecución de Sanciones, aprovecharon el tiempo para capacitarse en distintos oficios.
En conferencia de prensa, reconoció que persiste un fuerte estigma hacia quienes han estado encarcelados, lo que dificulta su plena readaptación. Subrayó que la meta final de la reinserción social es lograr que estas personas se integren de manera completa a la sociedad, y para ello resulta esencial que las empresas les brinden una segunda oportunidad.
Aranda Gutiérrez informó que actualmente el 45% de la población penitenciaria participa en programas de capacitación, cifra que se busca incrementar cada mes. Explicó que los internos cuentan ya con una perfilación laboral y han sido preparados en áreas específicas para facilitar su incorporación al mercado de trabajo.
Los cursos incluyen carpintería, electricidad, repostería, cocina, belleza, barbería, mantenimiento de aires acondicionados y mecánica —con un nuevo espacio para vehículos motorizados—. En los Cedes de la frontera, además, existe alta demanda por informática e inglés.
Finalmente, el funcionario enfatizó que, aunque el proceso de reinserción es complejo, la apertura empresarial es crucial para consolidar la readaptación social, esfuerzo que se complementa con la red de vinculación laboral existente.










