Por Carlos López Arriaga
Cd. Victoria, Tam.- Los confunden por comprensibles razones. En principio, la fonética. Ambos apellidos de siete letras, los dos empiezan con “J” y terminan con “I”, más una “m” a medio camino.
Otras coincidencias en cuanto a nacionalidad (iranís), oficio (líderes espirituales), religión (islam), secta (chiítas), función pública (poder real detrás del gobierno civil) y el carácter vitalicio del cargo. También su aspecto, barba espesa, larga, entrecana, manto, túnica, turbante. Y algunas diferencias:
(1) Más silvestre el primero, RUHOLLAH JOMEINI, de tosco perfil clerical. Se formó en la lucha, perseguido y encarcelado antes de exiliarse en París. De ahí su gesto hosco que parecía no reír nunca, el abismo negro de sus ojos, bajo unas cejas espesas cuya línea oblicua fundida en el ceño le daba esa mirada feroz. Su mandato se extendió entre 1979 y 1989. Falleció a los 87 años.
(2) Más afable su sucesor, ALI JAMENEI. Intelectual de expresión reflexiva y sonrisa bondadosa, aunque igualmente duro en el ejercicio del mando. Académico muy completo. Lo mismo conocía de historia universal y de literatura occidental (lector de VÍCTOR HUGO y LEÓN TOLSTOI) que de inteligencia militar. Gobernó de 1989 a 2026.
Murió el domingo pasado cuando los señores TRUMP y NETANYAHU lanzaron un ataque sorpresa sobre el “complejo de seguridad” en el corazón de Teherán. Oficina, comando militar y residencia del ayatolá, con bunkers subterráneos y unidades de élite de la Guardia Revolucionaria.
En imágenes satelitales se observa pulverizado. Murieron también la hija, el yerno y un nieto de JAMENEI, además de mandos castrenses de primer nivel.
ARDID DE TRUMP
En principio hubo versiones contradictorias sobre el ayatolá. Unos lo daban por muerto, otros decían que salió ileso o mal herido. Finalmente, la agencia oficial de noticias IRNA confirmó su muerte.
Ataque despiadado, injustificable, si recordamos el alto al fuego acordado entre Irán, Israel y Estados Unidos desde el 24 de junio de 2025, tras los devastadores bombardeos lanzados sobre instalaciones nucleares (Natanz, Fordow, Isfahán) dejando inoperantes la plantas que enriquecían uranio.
Todavía el 28 de febrero, ciudades como Roma y Ginebra fungieron como sedes de diálogos de paz, donde la exigencia americana era un veto más estricto a la producción de uranio y misiles. Aunque el régimen de JAMENEI había perdido su capacidad ofensiva desde los bombardeos en junio.
Y, en efecto, las charlas de febrero fracasaron, pero no cerraron la opción de otro acuerdo. Había una nueva iniciativa de diálogo programada para las próximas semanas.
Todo esto se fue al carajo, tras el ataque. Golpe artero de alta precisión, sin invasión terrestre, ideado para decapitar al liderazgo político, en un solo ciclo cronometrado. Aviones israelíes llegaron por oleadas, mientras Estados Unidos movía sus cazas furtivos para descabezar al gobierno.
Buques y submarinos disparando misiles Tomahawk desde el Mar de Arabia y el Golfo Pérsico. La estrategia de paz previa se exhibió como una broma macabra. Un fraude de la diplomacia norteamericana, típico de TRUMP.
MODERNIDAD INCUMPLIDA
Desde su ascenso en 1989, los gobiernos títeres que se turnaron el mando bajo las enaguas de JOMEINI y JAMENEI, han sostenido una teocracia implacable, disfrazada de “República”.
No menos brutal fue el régimen anterior, el del monarca MOHAMMAD REZA PAHLEVÍ quien gobernó 37 años entre corrupción y derroche, apoyado en la tenebrosa policía secreta SAVAK.
Para la reflexión histórica queda el papel de las izquierdas en la revuelta que derrocó a REZA PAHLEVI. Partidos diversos (desde el marxismo clásico, leninistas, troskos, maoístas) impulsaron un pacto histórico con JOMEINI, exiliado en París.
Pensaron que al caer la monarquía, llegaría una democracia moderna, elecciones libres, partidos, prensa independiente. Subestimaron a los musulmanes. En cuanto el ayatolá se sentó a gobernar, desató una guerra de exterminio contra la izquierda partidista, sindical, académica, periodística.
Tribunales de clérigos llamados “Comisiones de la Muerte" se esparcieron por el país para juzgar a todo ciudadano sospechoso de profesar una doctrina distinta al Corán.
Detallitos como el preguntar a un militante marxista si aceptaba renunciar al materialismo dialéctico para abrazar la religión de ALÁ. Murieron en ello miembros y dirigentes de partidos como Muyahidines, Fedayines y el Tudeh. La represión se extendió luego a sectores liberales, progresistas. El primer año fueron asesinadas 30 mil personas, por razones de religión.
Hoy la presunta “república” islámica se tambalea. Por las ciudades desfilan mujeres quemando en la vía pública los ropajes absurdos de la fe islámica. El pañuelo que cubre cabeza y cuello (HIYAB), el velo de sus rostros (NIKAB), la bufanda (SHAYLA), la capa larga (CHADOR) o el pavoroso cobertor de cuerpo entero, con solo una rejilla a la altura de los ojos (BURKA).
Pregunta apremiante, tras la muerte de JAMENEI: ¿habrá apertura en Irán o TRUMP aplicará la misma táctica de Venezuela, tumbar al dictador, apropiarse del petróleo y pactar con los traidores del viejo régimen, dejando al pueblo fuera de la jugada?, ¿preparan ya un monigote similar a DELCY RODRÍGUEZ, pero con barba y turbante?... Veremos.
BUZÓN: [email protected]
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