Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.
En el corazón de la economía mexicana late un pulso humano, familias que luchan por llevar pan a la mesa, trabajadores que ven evaporarse su esfuerzo en el alza de precios, y comunidades que anhelan estabilidad para crecer.
La inflación, que en 2025 superó el 5% según el INEGI, erosiona el poder adquisitivo de millones, golpeando especialmente a los más vulnerables.
El petróleo, pilar histórico de ingresos fiscales vía Pemex, enfrenta volatilidad global con precios bajos por la transición energética y producción estancada por envejecimiento de pozos, lo que reduce exportaciones y agrava déficits.
El T-MEC, tratado que promete integración con EE.UU. y Canadá, trae retos como disputas laborales, reglas de origen estrictas y amenazas arancelarias de la administración Trump 2.0, exponiendo la fragilidad de cadenas de suministro ante migración y nearshoring.
Estos desafíos no son meros números; son dramas humanos que profundizan grandes desigualdades.
Madres solteras en mercados populares calculan cada peso, mientras el campo tamaulipeco sufre por costos energéticos elevados.
Sin embargo, ante todo problema existe una solución, por ejemplo:
- Diversificar la economía hacia energías renovables, como solar y eólica, generando empleos dignos y reduciendo dependencia petrolera.
- Fortalecer el T-MEC implica invertir en capacitación laboral y tecnología para cumplir estándares, atrayendo inversión extranjera que beneficie comunidades.
- Contra la inflación, políticas redistributivas como subsidios focalizados a alimentos básicos, apoyo a MIPYMES y un banco central autónomo que priorice empleo sobre especulación financiera.
- La solidaridad internacional, vía foros como la CELAC, puede abogar por precios justos del petróleo.
En Tamaulipas, esta visión cobra vida con el Gobernador Américo Villarreal Anaya (AVA) quien en su Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027 enfatiza la “justicia social y prosperidad compartida”.
Propone un polo petroquímico moderno en el sur del estado para revitalizar Pemex con tecnología verde, atrayendo nearshoring bajo T-MEC mediante corredores logísticos seguros pese a la inseguridad.
AVA aboga por contener la inflación local con programas como “Tamuilapas sin Hambre”, impulsando agricultura sustentable y microcréditos, integrando a comunidades indígenas y migrantes.
Su apuesta humanista va enfocada a una economía que no deje a nadie atrás, transformando retos en oportunidades y buscando la estabilidad y tranquilidad de la Sociedad Tamaulipeca.










