Dr. Jorge A. Lera Mejía.
Después de tres años y medio de intenso trabajo al frente de la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Tamaulipas, Francisco Cuéllar Cardona ha decidido cerrar un ciclo que sin duda marcará una etapa importante en su vida profesional y en la historia del periodismo tamaulipeco.
Su salida, anunciada este martes 17 de marzo a través de un mensaje en redes sociales, no es una despedida definitiva, sino el paso natural de quien lleva el periodismo en la sangre y está destinado a seguir ejerciéndolo hasta el último día.
Paco Cuéllar es un periodista de cepa. Formado entre redacciones, calles, salas de redacción y reportajes de fondo, ha vivido el oficio desde todos sus ángulos: como reportero, jefe de información, columnista y, en los últimos años, servidor público encargado del complejo engranaje de la comunicación gubernamental. Desde su casa profesional, El Expreso de Tamaulipas, sembró una reputación de rigor, independencia y estilo, labrada en la certeza de que informar con veracidad es el mayor compromiso que puede asumir un periodista.
Durante su paso por la Coordinación General de Comunicación Social, Cuéllar ejerció un liderazgo cercano y humano. Quienes formamos parte del gremio reconocimos siempre su disposición al diálogo, su respeto hacia los colegas de todos los medios y su profesionalismo para atender, incluso frente a la crítica, con serenidad y oficio.
Su gestión fue reflejo de lo que él mismo expresó en su mensaje de despedida: que el servicio público exige prudencia, tolerancia y firmeza de carácter.
No fueron años fáciles. Enfrentó, como él mismo lo admitió, campañas negras y ataques personales destinados a empañar su nombre y el de su familia. Pero su respuesta fue la del periodista maduro que entiende que callar a veces es también una forma de servir. Su mayor defensa fue siempre la coherencia que mantuvo entre su palabra y su trabajo. Y eso, en estos tiempos de turbulencias mediáticas, es una virtud que pocos conservan intacta.“Hoy cierro un ciclo profesional”, dijo en su mensaje, “y regreso a lo que siempre he sido: periodista”. Esa frase resume la esencia de Paco: un hombre que no reniega de la función pública, pero que sabe que su verdadera trinchera está frente al teclado, detrás de la cámara o recorriendo las calles para contar lo que otros callan.
Con la misma pasión y compromiso con que promovió la libertad de expresión desde el ámbito institucional, ahora volverá a ejercerla desde el reporte diario, el análisis o la reflexión.
Desde esta columna me despido de mi amigo Paco Cuéllar con gratitud y reconocimiento. Gracias por tu ejemplo de entrega, por tu trato leal con los compañeros del gremio, por tu defensa de las libertades que sostienen a la democracia. Que este cierre sea también un nuevo comienzo, lleno de proyectos, serenidad y satisfacciones en el ámbito familiar y profesional.
Hasta pronto, Paco. Nos seguiremos encontrando —como siempre— en la lucha compartida por mantener viva la palabra libre.










