Por Carlos López Arriaga
Cd. Victoria, Tam.- La intimidad es un valor a la baja en esta tercera década del siglo 21. Hay cámaras por todas partes y orejas invisibles para fisgonear desde periodistas y políticos, hasta a los señores narcos.
La mejor prueba de que un secreto está muy bien guardado es que todo mundo lo sabe, decía el escritor siciliano LEONARDO SCIASCIA. Desde luego, hablaba de su tierra, Agrigento, aunque igual aplica a la capital de Tamaulipas.
Resulta, pues, que en semanas recientes, una filtración grave dejó mal parado al gobierno del señor TRUMP cuando salen a relucir charlas privadas de alto nivel y (peor aún) planes militares emplazados contra grupos rebeldes en Medio Oriente.
Ello, en un país aliado como Yemen dónde la Casa Blanca se fijó como meta acabar con los hutíes, insurgencia tribal que libra una muy particular guerra santa, nacionalista y antiyanqui.
Qué tan inseguro será hoy confiar en los teléfonos celulares que aún el prestigiado servicio de mensajería Signal se vio involucrado. Y es que la gente de DONALD no se caracteriza por su lenguaje sutil.
Chatean como hablan, de manera explícita, quizás porque su propio jefe no ha logrado superar su anterior oficio de animador televisivo, donde el lenguaje debe ser tan claro que hasta un niño lo entienda.
FUGA DE DATOS
En el grupo de chat estaban el asesor de seguridad MICHAEL WALTZ; el vicepresidente J.D. VANCE; el Secretario de Defensa PETE HEGSETH y la titular de Inteligencia TULSI GABBARD, entre un total de 18 altos funcionarios para discutir al detalle operativos militares en marcha, objetivos, armamento y hasta cronogramas de los ataques.
No se dieron cuenta (y esto es muy grave) que en el grupo había un “convidado de piedra”, un invitado incómodo, el periodista JEFFREY GOLDBERG, editor en jefe de la revista The Atlantic, con larga carrera en la cobertura de asuntos exteriores.
Una de cal por las que van de arena. Los gabinetes de seguridad suelen monitorear lo que dicen los periodistas, en público y en privado. Ahora fue al revés, un periodista se les metió hasta la cocina.
Tema que, de haber caído en manos equivocadas, podría haber comprometido la seguridad de sus tropas. Y más creíble fue porque lo planificado en el chat se ejecutó días después.
Los calmó TRUMP al decir que la delación no tuvo consecuencias graves y los ataques fueron exitosos. Aunque sí provocaron llamaradas discursivas entre legisladores de ambos partidos.
Vaya fuga de información. Y peor en una zona del mundo que es un auténtico polvorín, cuyos efectos llegan hasta las puertas de Hollywood. En concreto a la casa DISNEY.
Productora donde RACHEL ZEGLER, la intérprete más reciente del personaje Blanca Nieves, defendió públicamente la causa palestina, provocando la respuesta inmediata de la actriz (y alguna vez oficial del ejército israelí) GAL GADOT, quien curiosamente interpreta al personaje antagónico, la reina malvada.
AQUELLOS MENSAJEROS
Pertenezco a esas generaciones que empezaron a chatear desde las PCs de escritorio, en los años 90 AC (antes de los celulares), con una herramienta olvidada, los “pagers”, que el lector acaso identifique si menciono algunas marcas, desde la primitiva IRC, hasta la revolución del ICQ y los “messengers” de Yahoo! y Hotmail.
Este último coexistiría un tiempo con su gemelo de Microsoft nacido como MSN Messenger y renombrado luego Windows Live Messenger, para después convertirse en Skype. Mientras American Online tenía su Instant Messenger (AIM).
Toda esta familia de mensajeros fue desbancada por la telefonía celular. Y no me refiero a la primera generación (1G) con sus aparatos gigantes y transmisión única de voz. El problema fue la segunda (2G), que además de voz ofrecía la opción de enviar recaditos SMS (Short Message Service) en texto simple.
El pequeño SMS inspiraría con el tiempo la aparición de programas similares, nacidos para móviles, que luego se extenderían a las PCs de escritorio, con servicios de texto, audio, video y datos.
El más famoso es WhatsApp y nació en 2009 como un proyecto de paga. Pero ante la indiferencia de sus potenciales usuarios, se volvió gratuito. En 2014 lo compró Facebook y desde 2021 forma parte de un conglomerado llamado Meta, con aplicaciones hermanas como Instagram y Threads.
PROYECTOS PARALELOS
WhatsApp es pariente lejano de aquellos “pagers” de los 90 y heredero directo de los SMS que (por cierto) siguen vigentes en el medio financiero. Para un banco es más simple notificar de alguna compra, disposición en cajero, transferencia o depósito, con la inmediatez del SMS que por cualquier otro medio.
En México, el liderazgo de WhatsApp se debe a que viene incorporado por defecto en el principal proveedor de telefonía celular, Telcel, cuya participación en el mercado es del 68.9%, muy arriba del competidor gringo ATT y del español Movistar.
La seguridad es básica. Pese a que WhatsApp presume de su “cifrado de extremo a extremo”, colecciona ya un anecdotario amplio de cuentas hackeadas que pone en duda su eficacia.
Hoy día, en niveles ejecutivos y corporaciones de seguridad, proliferan aplicaciones alternativas que prometen mayor privacidad. Entre otras, Telegram, creada en 2013 por tecnólogos rusos, hoy exiliados en Dubái, por diferencias políticas con el quisquilloso señor PUTIN.
Y también Signal, referida arriba en razón del caso yemenita. Sirva de orientación saber que es la preferida entre directivos y oficiales de la CIA. Acaso ello la torne recomendable, siempre y cuando no haya por ahí algún convidado de piedra.
BUZÓN: lopezarriagamx@gmail.com