Terminó la miel: T-MEC si afecta sector laboral

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Dr. Jorge A. Lera Mejía

En mis recientes columnas, venía advirtiendo sobre las cláusulas encriptadas dentro las letras chiquitas del adéndum firmado por México, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la gran mayoría de mexicanos, incluyendo los representantes de Morena en las cámaras alta y baja, festinaron el liderazgo de la 4T que ganó de todas todas la firma, sin leer y discutir lo que firmaron. Un auténtico Fast Track.

Asimismo, los senadores dieron por buena la firma del ejecutivo, con la sola explicación tácita del subsecretario Jesús Seade, que enarbolando la bandera nacionalista, afirmó ante los senadores, que este T-MEC es resultado de la bonomonia de Donald Trump y de los demócratas en pleno, incluyendo a la aguerrida Nancy Pelosi, que siempre se opuso al régimen laboral de los empresarios mexicanos.

Resulta que la bomba cayó este sábado, posterior a la firma, donde trascendieron versiones periodísticas que descubrieron que dentro de las letras chiquitas se había establecido la figura de agregados laborales quienes supervisarían —en territorio mexicano— que el país cumpliera sus obligaciones de respetar los salarios y derechos humanos de nuestros trabajadores, como lo exigieron los piderosos sindicatos norteamericanos.

Los medios mexicanos no fueron los únicos que hablaron de esa figura de ingerencia laboral, también, la mayor parte de la opinión pública en Estados Unidos lo sabían y lo daban por hecho.

La Secretaría de Relaciones Exteriores lo venía negando por voz del secretario Marcelo Ebrad. El propio Presidente Andrés M. López Obrador señaló que no permitiría que hubiera medidas de intervencionismo.

Este sábado, Jesús Seade tuvo que salir ante los medios y grabó un video señalando que lo «chamaquearon», o más bien, se aprovecharon de su nobleza.
El funcionario comentó que se presentó al Congreso de los Estados Unidos la iniciativa de Ley de implementación del T-MEC como parte del proceso de aprobación que se tiene en el país vecino, que dicho acuerdo no fue el que realmente firmaron, que fue cambiado. O sea nos sorprendieron y no lo adivinamos. Sorpresa EE.UU. nos volvió a regatear, después de su Muro, aranceles por migrantes centroamericanos, aplazar la declaratoria de grupos criminales terroristas y la salida del buen Evo Morales.

La Ley debía contemplar la designación de agregados laborales estadunidenses, no paneles como insistieron tanto Ebrard como Seade, con la responsabilidad de monitorear la implementación de la reforma laboral que está en proceso por el congreso de México.

Para rematar su «mea culpa» grabado, añadió que esa iniciativa no fue consultada con México, por tanto, que no estaba de acuerdo, y que iría este mismo lunes a Washington para reclamar el chamaqueo. Pero, este adéndum ya fue firmado, televisado y festinado por todos los medios.

Incluso Televisa, Milenio, Imagen y demás medios, por voz del propio Mitofski, López Doriga, Bernardo Gómez, entre otros más, divulgaron que este 11 de diciembre fue el gran día del presidente, que la firma de los ajustes del T-MEC y la caída de Genaro García Luna eran motivos suficientes para corolar el gran día del presidente.

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